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domingo, 6 de febrero de 2011

El estilita visita Groenlandia

La revista de literatura Groenlandia acaba de publicar uno de mis cuentos veteranos: El Estilita.
Una reflexión sobre los peligros del excesivo existencialismo, también sobre la creencia en la existencia de Dios y sobre estar subido en "una caja de cables en el punto más alto del Empire State Building" y dejarse mecer por el soplo del aire - inconsistencia, ausencia de sentido-.

http://issuu.com/revistagroenlandia/docs/groenlandia_diez_revista

martes, 18 de enero de 2011

Shhhhhh!

Hace una semana me descubrí en un bar de copas sentada junto a dos personas que no decían absolutamente nada. El común de los mortales tendemos a angustiarnos en este tipo de situaciones. Yo incluso llegué a pensar que si volvía a quedar con ellos – cosa bastante difícil -, me prepararía antes un tarjetón con preguntas del tipo “Cuál es tu color favorito o qué opinas sobre el hambre en el tercer mundo”. En Occidente el silencio nos es profundamente incómodo, desasosegante, mientras que los orientales, por ejemplo, aprovechan el mutismo para meditar sobre el roel de agua que deja el botellín de cerveza en la mesa o aquella mosca que pasa volando y ¡zas!, la cazan con unos palillos.

Esta semana hilvano palabras para “hablar” sobre el silencio, una paradoja increíblemente certera, pues a veces el silencio habla a gritos y también a veces las palabras son huecas. Para el compositor John Cage no hay manera de experimentar el silencio si uno está vivo - ¡paradoja!-, si no lo estás como vas escucharlo entonces… Claro que el teórico musical lo definía como abandono de la intención de oír y para mostrarnos este abandono grabó una pieza en la que un pianista se sentaba junto a un piano durante 4’33’’ sin tocar una sola tecla. Luego, John, también el silencio es el abandono de la intención de ruido… ¿O es que en el silencio podemos escuchar el susurro inaudible de algún arcano secreto? Porque es el silencio la morada de los secretos.

De lo que no cabe duda es que existe, pues sino cómo es posible pensar en ello. De hecho, los místicos del Medievo y también los poetas, que son los grandes entendidos en silencio, cuando escribían sobre lo inefable, cuando creaban palabras para contar lo que nadie antes había dicho, estaban también hablando del silencio. Sólo que entonces ya no era silencio, era el wikileaks de aquel tiempo.

Imaginen el discurso insustancial de un mitin político, promesas vacías, ruidos que rompen en aplausos que rompen en ruido de nuevo - ¿qué demonios es lo que ha dicho?- Ahora imaginen cinco minutos de silencioso mutismo en el Congreso. Terrorífico, ¿no les parece? Como la paz que precede a un tsunami o como mi amiga Laura, que cada vez que ve un mimo en las Ramblas de Barcelona sale corriendo. A mí me ocurre los mismo con el debate televisado del Estado de la Nación, le bajo el volumen a la tele y tiemblo. Cuántos más sentidos oculta el silencio.

Lo poesía siempre ha buscado fórmulas de describir el silencio por medio de imágenes. Para Mallarmé el silencio tenía voz propia. Decía el poeta que el blanco de la página afectaba a las palabras mismas hasta incluso devorarlas y así plasma el vacío magistralmente en su Coup de dés, donde el silencio de la página en blanco simboliza las infinitas posibilidades de la escritura cuya concreción es puro azar.

El silencio más significativo de los últimos tiempos es una silla vacía. La presente ausencia del Novel de la Paz, el disidente chino Liu Xiaobo, durante la entrega del premio es la mejor prueba de que el silencio tiene voz, una voz desgarradora, pero una voz, al fin y al cabo, que nadie podrá callar nunca, porque preexiste a la palabra y es símbolo de lucha por las libertades y símbolo también de la verdad que siempre acaba pujando por salir por mucho que haya quien pretenda amordazarla.

También el silencio que habla a gritos en la censura, en el exilio de innumerables intelectuales cuyas ideas se vigorizan, se vuelven ideal en el obligado mutismo. Los que ayer hubieron de hablar en la distancia (Pio Baroja, Jorge Guillén, Alberti, Pedro Salinas, Antonio Machado, Max Aub, José Lezama Lima, Virgilio Piñera…); los que hoy callan a gritos sin poder volver a su propia casa (Rolando Sánchez Mejías, Zoe Valdés, Gao Xingjian, Huang Xiang…).

En conclusión, el silencio es                 . Y a veces también                        , aunque la mayoría del tiempo pensamos que es                       . Y esto es lo único incuestionable que se puede decir de él.

Columna Cadáver Exquisito publicada en el Diario Siglo XXI (18-01-2011)

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/65710/shhhhh

martes, 4 de enero de 2011

Literatura, porno y blanca Navidad

¿No se te ocurre que libro regalar a tu querido amigo/hijo/padre lector? Si eres de los que suele comprar cualquier cosa con tapas duras, lo tienes bastante crudo. Pasa de Falcones y regala pornografía... Al menos, les sorprenderás...  Primera columna Cadáver Exquisito del año en Siglo XXI.
Feliz y pervertido 2011!!!
http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/65101/literatura-porno-y-una-blanca-navidad

martes, 27 de julio de 2010

Hotel Postmoderno y la envidia (sana) que me corroe

Hay quien, por exceso de pudor, únicamente agrega a su facebook a un restringido grupo de amigos y familiares –suelen ser los mismos que cuelgan fotos en topless de sus vacaciones en Menorca-; los hay también que se lanzan a la cruzada de conseguir el millar de “amigos” en un ataque frenético de bulimia 2.0… Me he dado cuenta de que yo pertenezco a un tercer grupo, los que agregan a amigos de sus amigos porque el nombre que utilizan para presentarse MOLA Y MUCHO. Hace meses que tenían agregado a un –hasta ahora- ‘ente’ llamado ‘Los tres postmodernos’, sin haberme percatado hasta hace bien poco que de que es uno de los colectivos literarios más transgresores y atrayentes de los últimos tiempos. Acaban de publicar una novela histórica que se llama “De la Habana un barco”, a la que quiero echar el diente pronto. Pero Hotel Postmoderno no es sólo eso, un grupo de literatos ‘post’ que juegan y transgreden, sino que además ponen banda sonora a sus creaciones, acompañan sus obras de soporto audiovisual, beben de la transmedia, la usan y la moldean para explicar historias delirantes como la que paso a comentaros.


Suicídame es un relato-novela que se conforma como un reality en el que seis personajes compiten por ver quién tiene más y mejores motivos para suicidarse. Música de impacto, protagonistas e historias muy bien orquestadas y una presentación macabra que quita el hipo. Y lo mejor que es que eres tú –soy yo, qué más da- quien escoge al afortunado que dirá ‘bye, bye, sweet’ a su existencia terrena. Un espléndido ejercicio de narrativa hipermedia que podéis apreciar en http://www.suicidame.es/.

(Dios, qué ganas tengo de tener una pantalla táctil… ¿Habrá palitos de epad para dedos gordezuelos? – No es mi caso, que conste, pero soy tan sensible a desgracia ajena… ).

viernes, 18 de junio de 2010

jueves, 25 de marzo de 2010

Si Julio Cortázar viviera, sería blogger

Inauguro este blog hablando de Cortázar porque tenerlo presente en cualquier comienzo –final, pausa, intermedio. Con Julio nunca se sabe – es como encontrarte un cronopio de cuatro hojas en un campo de medianías: un augurio de buena suerte –aunque no tengo muy claro lo que eso significa-.
Esta semana me llegó como por arte de magia –o de Joana, que es casi lo mismo- un singular librito de Cortázar de pequeño formato, pero de una sabiduría infinita: La vuelta al día en ochenta mundos. En él recoge, a modo de collage, un sinfín de textos breves a caballo entre la reflexión, la ficción, el yo y el ello, y la teoría de cuerdas – o la de los vasos comunicantes, vaya usted a saber-. Una fabulosa telaraña o cajón de sastre que me recordó mucho al concepto de ‘post’ mismo, o para tratarlo de una manera universal –un mundo de mundos, que diría Cortázar-, esa otra telaraña que es Internet: blogs, microblogs, twitters, tuenti, facebook, myspace… Julio conversa con sus lectores que, a su vez, se convierten en artífices del texto mismo, difuminando las fronteras entre creador y espectador de la creación misma, igual que ocurre entre los internautas, creadores y a la vez consumidores de esa otra ‘ciber realidad’. Y no dejo de preguntarme si a parte de deberle una pluma atípica, de esas “patafísicas”, como de ganso rojo y verde y que dice ché y, a veces, incluso, se pierde en los laberintos de Montparnasse, contando el número de puentes que quedan para llegar al Pont Neuf y entonces… No dejo de preguntarme si en parte los bloggers del mundo no deberían tenerlo como padre espiritual… Si el inventor del ‘blog’ no fue el cronopio o es el blog un cronopio en sí y Cortázar, el primer blogger.
“Para qué volver sobre el hecho sabido de que cuanto más se parece a un libro a una pipa de opio más satisfecho queda el chino que lo fuma, dispuesto a lo sumo a discutir la calidad del opio pero no sus efectos letárgicos. (…)”